MAIRENA DEL ALJARAFE

Suspendidas las ayudas al Sahara hasta que liberen a Maloma

Javier Ruiz / Cuco García

“No me dejéis aquí porque me muero. No os olvidéis de mí”, estas fueron las últimas palabras que escucharon los familiares adoptivos de Maloma Morales de Matos, una española retenida en contra de su voluntad en el Sahara, a través de una corta llamada telefónica. Una llamada que se produjo el 25 de diciembre y, desde entonces, no han vuelto a saber de ella.

Maloma, de 22 años, nació en los campamentos de refugiados del Sáhara Occidental y lleva desde los 11 viviendo en Sevilla. Cuando cumplió la mayoría de edad, José Morales Ortega y Carmen de Matos Olivera, el matrimonio que la había acogido años atrás, formalizaron los papeles de la adopción y Maloma recibió sus apellidos y la nacionalidad española. Tras este largo proceso, José y Maloma decidieron emprender un viaje al Sahara para visitar a los familiares biológicos de Maloma, algo que recordarán toda la vida.

El día 5 de diciembre comenzaron un viaje que finalizó el 12, pero lo que José no podía predecir es que el último día, el hermano mayor y los primos biológicos de Maloma, utilizarían sus artimañas para llevársela contra su voluntad y evitar así su vuelta a España. Comenzó entonces el sufrimiento de esta familia sevillana. José, atónito a lo que estaba viviendo, empezó a moverse junto con su familia para recuperar a su hija adoptiva.

La familia adoptiva no tardó en recibir las llamadas de los principales políticos de la ciudad sevillana. Desde el Delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz (PP), hasta el alcalde de Mairena del Aljarafe, Antonio Conde (PSOE). Pero no solo ellos, muchos más representantes políticos se han puesto en contacto con esta familia que no ha dejado de recibir apoyos. De hecho, ya les han comunicado desde las instituciones que paralizaran todas las subvenciones que reciben los programas del Sahara, además de la tramitación de los expedientes, hasta que Maloma no sea liberada y vuelva a Sevilla.

Una chica con una vida por delante

Maloma llegó como muchos otros saharauis a Sevilla en 2002, con el Programa Vacaciones en Paz. Como muchos otros niños del Sahara buscó desde el principio labrarse un futuro junto a una familia, que le facilitó su adaptación y le dio todo su cariño.

“Está terminando Bachillerato y quiere ser Policía”, explica su madre adoptiva con un rostro cansado y triste, pero a la vez con unos ojos que demuestran su fortaleza y ganas de volver a abrazar a su querida hija.

Ismael Arregui Recacha es su pareja de hecho desde 2014. Con él empezó a salir en 2012 y juntos han soñado con una bonita historia de amor. Ismael no se rinde, a pesar del mal trago que todos están pasando tras lo ocurrido con Maloma. Él, quizás, es el que más fortaleza tenga. Como portavoz de la familia no ha parado de moverse desde el primer día y no piensa, ni por asomo, en no volver a ver a su mujer.

Todos están volcados en la vuelta de Maloma. No se rinden, saben que el camino no es fácil pero no cesarán. Por este motivo han hecho un llamamiento a través de las redes sociales con el hashtag #FreeMaloma con el que están movilizando al máximo número de personas. También han utilizado la plataforma Change.org donde ya tienen más de 60.000 firmas que piden la vuelta de Maloma.  El próximo sábado 16 se celebrará una manifestación que comenzará en el Parque Estatuas, situado en la Avenida de Mairena, y recorrerá hasta Ciudad Expo Mairena del Aljarafe.

En definitiva, una ciudad movilizada por la vuelta de una española, que a todos los efectos ha sido retenida contra su voluntad. El Gobierno debe actuar y dialogar para conseguir su vuelta cuanto antes, algo con lo que todos sus familiares y amigos ya sueñan.

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